
De primera mano -y en primera persona- los cuadernos de Alberto Cruz dan cuenta de su peculiar metodología de observación, una manera de pensar, enseñar, aprender y crear. Un lenguaje que es al mismo tiempo palabra y dibujo. La exposición, a cargo de las curadoras María Berríos y Amalia Cross, presentó por primera vez los cuadernos, hasta entonces, inéditos de Cruz, que durante toda una vida fueron su laboratorio personal de experimentación y desarrollo de esta metodología, un archivo íntimo de su manera de recorrer, investigar y hacer mundo.
Esto, junto a otros documentos y ejercicios gráficos de su archivo personal que dan cuenta de facetas poco conocidas del arquitecto y de cómo él resignificó lo que puede ser un arquitecto, a través de su propia experiencia.
Cruz creía que la arquitectura es un acto que debe “manifestar al hombre en su cuerpo”. La exposición “El cuerpo del arquitecto no es el de un solo hombre busca seguirle el pulso a la escala humana de Alberto Cruz. La frase que da origen al título de la exposición sale del colofón de la publicación “Estudio acerca de la observación arquitectónica” de 1982.



















































